Articulos, Crítica política | No Comments | March 7th, 2010
Existe un orden moral que precede a los dictados de la legislación positiva, pero a pesar de ello, los altos ideales de la legalidad han sido arrasados por la política, la democracia irrestricta y el efecto contagioso de las ideas equivocadas.
La vida pública dejó de ser atractiva a los profesionales honestos y válidos, que reniegan de la gran mentira de este Estado de poderes inseparados. Unos sucumben al tedio, fruto de la resignación avinagrada, en una función pública cuyos usos les asquean. Otros se refugian en una carrera personal a la que dedican por entero sus fuerzas sabedores de la inanidad de su talento en el rumbo del reino de la corrupción. A todos ellos los escrúpulos les impiden otro medio de participación en la vida pública que no sea su activa inhibición.










